La familia como mediadora de la literatura
El entorno familiar es el primer espacio donde el niño interactúa con el lenguaje, la cultura y los afectos. Cuando un adulto narra o lee cuentos, no solo transmite conocimiento, sino que crea un espacio compartido donde el niño se siente escuchado, valorado y acompañado.
Ros García menciona que las familias, con sus prácticas lectoras, modelos de comportamiento y formas de hablar sobre las historias, determinan gran parte del sentido que el niño da a los relatos. La lectura en familia refuerza los vínculos afectivos, establece rutinas positivas y permite reflexionar sobre valores de forma cotidiana.
“Los padres y madres son agentes de transmisión de las normas culturales [...] leerles textos, contarles cosas y hacerles comentarios acerca del mundo que les rodea.” (Ros, 2012, p. 331)
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